El Sector del Higo en Cáceres
VII. Situación actual y futuro del sector del higo en Cáceres
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La íntima relación con la naturaleza, el apego a la tierra y la dependencia del clima explican algunas de las características esenciales de la actividad agraria relacionada con el sector del higo: desde hace siglos, y todavía hoy, el cultivo de la higuera es tanto una actividad económica como una forma de vida. Las posibilidades de cambio en la orientación de este cultivo en algunas zonas rurales que ocupa suelen ser escasas, por no decir utópicas. Un cambio, significa una transformación en el modo de vida del agricultor, y más cuando hablamos de una población agraria de avanzada edad. El problema básico del cultivo de la higuera es la escasa rentabilidad de muchas de sus explotaciones: no disponen de superficie suficientemente amplias para poder utilizar maquinaria y métodos de producción modernos. Muchos agricultores tienen una formación insuficiente o se muestran remisos a modernizar sus explotaciones. Es un árbol marginal que ha sido desplazado, por cultivos aparentemente más rentables, hacia zonas deprimidas con claros condicionantes físicos y de explotaciones minifundistas, donde tiene un alto contenido social. Su producción, aún en las explotaciones más pequeñas, es de enorme importancia para el agricultor, ya que supone un ingreso más que aumenta la renta agraria, a la vez que facilita frutos para el autoconsumo y aporte alimenticio para el ganado. La integración de España en el Mercado Común y el sistema de ayudas a la transformación del higo seco supuso una revalorización de la materia prima, a la vez que potenció la mejora en la calidad y presentación del higo. Sin embargo, hoy día persisten graves deficiencias que inciden negativamente en el normal desarrollo de este sector en la provincia de Cáceres. 1.- Falta de tamaño del fruto. Circunstancia heredada del pasado. Plantaciones de variedades de fruto pequeño, acompañado de una falta de cuidados culturales, lo que da lugar a una baja productividad y en consecuencia produce una mínima rentabilidad; pero podría superarse, dentro de las limitaciones impuestas por el medio físico y climático, a través de: - Mayor cuidado del fruto, individualizando variedades de elevada productividad que respondan a las necesidades y exigencias de los diversos destinos comerciales. 2.- Deficiente clasificación del producto por parte del productor. Gran número de productores pierde parte del valor potencial de su producción debido a la continuidad del sistema de venta tradicional "a todo monte", entregando el higo a la industria sin clasificar. Es un aspecto que debe ser solucionado por los mismo productores, mediante la creación de asociaciones agrarias que gestionen todas las actividades de los agricultores. Las agrupaciones agrarias, por la labor social que realizan, son un tipo de concentración a potenciar y mejorar. 3.- Insuficiente adaptación del régimen de ayudas, tanto regionales como comunitarias. El higo de calibre pequeño, variedad "Calabacita" predominante en Cáceres (más de 94 unidades/kg de categoría "D" en higo no transformados) estaba en gran desventaja respecto al higo griego y turco (máximos competidores en los mercados) ya que su cosecha no estaba amparada por lo precios mínimo que deben pagarse al agricultor y su transformación no estaba apoyada por subvención alguna, salvo que, paradójicamente, se destine a pasta. Por fin, en 1989 se produce una aproximación de la normativa comunitaria a las características del higo español, reglamentando el número de fruto por kg para las variedades de fruto pequeño (ANEXO II). La Consejería de Agricultura tiene que ser sensible a este cultivo, en su mayor parte en manos de pequeños agricultores de baja renta, aportando ayudas específicas, a fondo perdido y simplificando trámites que no atemoricen al pequeño agricultor. Debe haber una verdadera eficacia por parte de la administración (Servicio de Avales, Incentivos Autonómicos,...) a fin de abrir el camino del bienestar social y económico del sector del higo que de forma tradicional ha estado en el espacio cacereño. La visión de futuro estaría dirigida hacia la implantación de nuevos sistemas de cultivo, en plantaciones modernas y tecnificadas. El cultivo de la higuera como frutal de primor se plantea como una salida a la crisis en que está inmerso el medio rural cacereño. Máxime si consideramos la existencia de grandes superficies de tierras marginales y la política agraria común en materia de abandono de cultivos excedentarios y sobre tierras de bajo rendimiento. El mercado único, de inminente implantación, presenta riesgos para el sector del higo en el caso de que no esté dispuesto, o no pueda prepararse, para competir en espacios más amplios y libres, como es el ámbito de los países comunitarios y por extensión en el resto del mundo. El sector del higo por las buenas perspectivass que presenta puede tener mayores y mejores oportunidades para desarrollar sus actividades por las economías de escala, de manera que pueda operar en un mercado de 340 millones de consumidores. La industria, por su parte, sigue anclada en la elaboración artesanal del producto, prensado de higos y pasta. Los problemas provienen de sus reducidas dimensiones, escasa formación y especialización del empresario y mínima adecuación a las nuevas técnicas inductriales. La industria del higo es consciente de las grandes posibilidades que tiene, así como de los elevados riesgos que presenta el mercado único europeo. Con el fin de explotar todas las posibilidades de desarrollo, así como minimizar o dispersar los riesgos, la industria cacereña debe orientar sus actividades valiéndose del ejemplo que ofrecen las empresas españolas más dinámicas y de las extranjeras que compiten en el mercado español. En este sentido, las empresas cacereñas, de pequeñas dimensiones tendrían que reorganizarse o fusionarse para, en definitiva, competir en el contexto comunitario y resto del mundo con todas las armas posibles. Los problemas de comercialización del higo pasan por organizar unos adecuados sistemas de distribución y comercialización, que de forma efectiva atienda, tanto a las necesidades de salida del producto, como el asegurar el abastecimiento seguro. |
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