Agustín Fernández Márquez

El Sector del Higo en Cáceres

 

V. Comercialización

V.1.- Comercio interior

V.2.- Comercio exterior

V.2.1 - El comercio exterior cacereño

V.2.2.- El comercio exterior español

El destino último de la producción del higueral es la comercialización del fruto terminado en los mercados, tanto nacionales como internacionales.

La diversidad en las orientaciones que el fruto de la higuera posee: brevas, higos frescos, higos secos y sus múltiples derivados, son las claves del éxito de su comercialización.

La proliferación de ferias y muestras agroalimentarias regionales, nacionales e internacionales deben ser lugares obligados, de las empresas del sector, para exponer y servir de escaparate al público, en general, y a los múltiples representantes del mundo del comercio, en particular. En este sentido, abogamos por una política de marketing en la que se resalten los valores de excepcional calidad del fruto cacereño, acompañado lógicamente, de una esmerada presentación.

La comercialización, último paso del proceso productivo, es el elemento con más deficiencias y que requiere un mayor desarrollo dentro del sector del higo en Cáceres. Hay que destacar la fragilidad en los canales de distribución y comercialización que presentan las empresas del sector del higo en la provincia de Cáceres. El control de las operaciones se realiza a través de redes distribuidoras ajenas, si bien existen contados casos de industrias que han montado sus propios canales de distribución. La importante producción extremeña se articula desde la distancia y es regulada por un número muy reducido de elementos que en gran medida hacen de embudo, coartando las excepcionales posibilidades que se plantean a este producto no sólo a nivel nacional, sino dentro del marco de la Comunidad Europea, con 340 millones de posibles demandantes. Por ello, la autogestión junto con la aportación de entidades competentes, llámense Cámara de Comercio, Centros de Información Empresarial, en colaboración con sus homólogos europeos deben abrir los caminos del desconocimiento en que se encuentra inmerso el empresario, facilitando los mecanismos más idóneos de rentabilidad final.

V.1.- Comercio interior

Para comenzar hemos de decir que más de la mitad de la producción cacereña destinada para consumo humano es vendida como materia prima para su transformación fuera de la provincia.

Los principales mercados de destino son los nacionales, con preferencia hacia los grandes centros de consumo. En la actualidad hay grandes posibilidades comerciales como consecuencia del cambio en los hábitos de consumo de la población. En los últimos años, el consumo de alimentos de primera necesidad ha sufrido un descenso a medida que ha aumentado la renta; a la vez que en algunos productos alimenticios se ha producido un destacado incremento, caso de las frutas.

Para el higo, la oferta nacional es siempre menor a la demanda, lo que ha dado lugar en los últimos años a la importación de higo turco para cubrir la deficiente producción española. A pesar de la alta cotización alcanzada por el higo español, la competencia turca está siendo determinante, por sus bajos precios, a la hora de obtener la justa rentabilidad que permita la consolidación y expansión comercial en el ámbito nacional e internacional.

Tradicionalmente los mercados nacionales por excelencia son:

- Madrid

- Barcelona

- Sevilla

- Bilbao

- Zaragoza

La comercialización de brevas e higos tiene grandes posibilidades de expansión, una vez que se regule y distribuya de forma coherente su producción. En la actualidad, éstos se asientan bajo las bases de un comercio libre; los precios de comercialización son enormemente fluctuantes de unas zonas a otras, al igual que en los distintos mercados de destino. Así en algunos puntos de la geografía nacional, donde la higuera es cultivada como un frutal de primor y orientada, esencialmente, hacia la producción de brevas e higo, los precios pagados al agricultor oscilan entre 300 y 400 pesetas por kilogramo.

Por lo que se refiere a la producción cacereña, los higos frescos grandes alcanzan unos precios en torno a las 120-200 pesetas por kilo, mientras que el higo de calibre pequeño es vendido directamente a industria para la realización de conservas, con un precio que se sitúa por debajo de las 100 pesetas por kilo.

En este sentido, la rentabilidad de la producción cacereña pasa por una paulatina reconversión del higueral. Plantación o sustitución por variedades bíferas y de fruto negro (muy apetecidas por su gran vistosidad) de gran productividad, calidad y tamaño de fruto, se plantean como iniciativas a desarrollar en el medio cacereño, a medio y largo plazo, de modo que la producción pueda ajustarse a las preferencias y necesidades de la fruta fresca de los mercados más exigentes.

Para la comercialización hay que tener en cuenta las especiales características de brevas e higo frescos, como fruto de muy corto período de producción, requiriendo un manejo sumamente delicado, pues una vez maduros perecen con excesiva rapidez y si son recolectados demasiado verdes, para que soporten largo desplazamientos, nunca conseguirán ya su perfecta madurez, ni el dulzor que caracteriza a estos frutos.De manera que tiene que haber una planificación de la producción y una dispersión de los mercados, consiguiendo a su vez evitar la saturación de los mercados en momentos puntuales.

Por su parte, el higo seco cacereño está ampliamente comercializado a nivel nacional, compartiendo el mercado no sólo con el resto de la producción nacional, sino también con la importación de higo turco. La importación de higos está siendo enormemente perjudicial para el comercio interior.

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V.2.- Comercio exterior

Las posibilidades reales de comercialización del higo cacereño se centran en el comercio exterior, principalmente en el mercado estadounidense, latinoamericano y de los países comunitarios -a pesar del descenso de las exportaciones españolas producidas en los últimos años hacia la CEE-. El mercado único europeo dará una nueva dimensión a los contactos entre los países integrantes de la comunidad.

En el mercado internacional (CEE) los problemas de aceptación del higo provienen más por la competencia existente con el higo turco que por la procedencia de los países productores comunitarios (Grecia, Italia y Alemania principalmente).

El gran tamaño de los higo turcos y griegos, entre los de otra procedencia de países mediterráneos, ha originado que el consumo internacional demande precisamente fruto grande y, consecuentemente, considere de inferior calidad al higo cacereño (el higo español en general), es decir, se asocia erróneamente al tamaño con la calidad. El higo cacereño, de pequeño tamaño, encuentra serias dificultades comerciales, pese a su superior calidad, por producirse en terrenos pobres. Sin embargo su piel más fina, las pepitas más pequeñas, la mayor melosidad con su alto contenido de azúcares terminará por abrirse paso y gozará de mayor aceptación nacional e internacional.

La excepcional calidad del higo español, en general, del cacereño, en particular, y la consecución de múltiples derivados de éste, responden a las pautas de conducta que el consumidor tiene en estos momentos respecto a la demanda de productos alimenticios: calidad y variedad. Al mismo tiempo que aumenta la renta crece la demanda de productos de primera calidad y a su vez el consumidor exige una mayor variedad en la oferta.

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V.2.1.- El comercio exterior cacereño

Las empresas cacereñas han desarrollado algunas experiencias en los mercados exteriores obteniendo, en términos generales, unos resultados más que satisfactorios. A la mayor rentabilidad obtenida habría que sumar la aceptación y acogida que ha tenido el producto por sus excelentes condiciones y calidad, aún persistiendo el inconveniente del menor calibre que presenta el higo autóctono respecto al turco, ya introducido en dichos mercados.

La entrada en los mercados internacionales por parte de la industria cacereña puede decirse que es relativamente reciente, pues en la mayoría de los casos aquélla se ha producido, aunque no de manera continuada, desde mediados de la década de los ochenta, coincidiendo con la adhesión de España a la C.E.E.. Industrias como La Gorra, Inpralsa, La Cacereña, Ficus, Sanmel y la recién creada Veratiétar son algunas de las industrias transformadoras que con mayor asiduidad han remitido sus productos al otro lado de las fronteras nacionales.

En la actualidad, el volumen total exportado es exiguo, en consonancia con la débil producción industrial, puesto que la capacidad de transformación de estas empresas oscila entre 50.000 y 300.000 kgs. Con estos volúmenes de transformación se hace muy difícil el mantenimiento de uno de los objetivos prioritarios de la Política Agraria Común, el asegurar los abastecimientos, y más si tenemos encuenta que el objetivo del abastecimiento a la C.E.E. no excluye el comercio de este producto con países no pertenecientes a la Comunidad, principalmente E.E.U.U. y países latinoamericanos.

Cabe afirmar que las empresas que se dedican conjuntamente a fabricar y comercializar son el núcleo fundamental para el desarrollo de estrategias para el aumento de las exportaciones. En esta línea las industrias del sector tendrían que encontrar los apoyos necesarios para reorganizarse o fusionarse para alcanzar una dimensión mínima con que operar en el nuevo contexto del mercado comunitario, así como la expansión de su comercio por todo el mundo. Veratiétar es un ejemplo claro de esta idea que expresamos: fusión de empresas del sector, concentración de la producción, introducción de avanzados medios tecnológicos de transformación, capacidad de adaptación y expansión a los cambios producidos en el comercio nacional e internacional...

Los principales destinos de la exportación cacereña lo constituyen los mercados de EE.UU, Latinoamérica y algunos países de la CEE (esencialmente, Alemania y Francia), aunque se constata un interés general de la mayoría de los países comunitarios para su adquisición, como es el caso de algunas firmas holandesas del sector agroalimentario con relación al bombón de higos elaborado en Almoharín.

Un dato a resaltar son los escasísimos contactos comerciales con nuestro vecino Portugal. Dado que es un país miembro de la Comunidad Económica Europea, que la creación del mercado único común suprimirá todos los obstáculos a la libre circulación de mercancias y, teniendo en cuenta, que sus importaciones crecen paulatinamente, las exportaciones desde Cáceres toman unas dimensiones especiales, por cuanto que a los beneficios originados en dicha transacción habría que sumarle el abaratamiento del coste de transporte, por su gran cercanía.

Se trata por tanto de un mercado accesible y además en el que la introducción sería más fácil por tratarse de un espacio en el que el higo no es un producto desconocido; sería un área en el que habría que desarrollar calidades y productos nuevos.

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V.2.2.- El comercio exterior español

Tradicionalmente la gran producción de higo español ha ido acompañada de una importante actividad exportadora que se remonta hasta los años cincuenta. En estas fechas las exportaciones superaban en algunos años los cinco millones de kgs (1953).

Tras 1965 las exportaciones comienzan a decrecer a ritmos agigantados, hasta situarse a partir de 1970 por debajo de las 1000 Tm.

La reducción de la superficie plantada, mínimos cuidados culturales del higueral, escasa tecnificación industrial y la competencia del higo turco y griego en los mercados internacionales fueron, y aún persisten, algunas de las causas principales de este retroceso.

En el conjunto del Estado no sólo se reducen las exportaciones, sino que con la importación, se pasa en los años ochenta a tener un balance comercial negativo. El cambio tan brusco se debe a la progresiva incursión del higo turco en los mercados internacionales, higo de tamaño grande, muy apetecido por el consumidor y precio sensiblemente más bajo que el español.

Durante los últimos años, la higuera está siendo cultivada en plantaciones intensivas y recibiendo cuidados culturales como frutal de primor, lo que ha dado lugar al desarrollo productivo y su posterior comercialización del fruto en fresco, con muy buenos resultados, apoyado, además, en un importante número de empresas exportadoras (ANEXO X). No obstante las mencionadas características del fruto como un producto perecedero y delicado para su manejo en fresco hace que las cantidades de higo exportadas no sean muy elevadas, aunque ello quiere decir que del mismo modo que llegan esas exiguas cantidades podrían incrementarse considerablemente. En cualquier caso las exportaciones de higos frescos están creciendo en los últimos años, siendo sus principales compradores los países de la CEE.

 

El cuadro de exportación de higos secos y pasta de higos refleja los principales mercados del higo español. EE.UU. es el principal destinatario de las exportaciones españolas (el 88,3% en 1986, 64,6% en 1987, 82,2% en 1988, 87,8% en 1989 y el 75,9% en 1990), siendo la venta en todos los casos en pasta de higos.

La CEE, por su parte, recibe el 10,8%, 32,9%, 8,0%, 5,9% y 2,7% para los mismos años. El resto se exporta a distintos países de Latinoamérica, entre los que destaca Venezuela, en 1990 importó 106 Tm por valor de 22,5 millones de pesetas. En este mismo año, tienen una especial significación las 60 Tm exportadas a Yugoeslavia (país al que anteriormente no se habían exportado higos).

Es de destacar el progresivo descenso de las exportaciones españolas con destino a los paises de la CEE, mientras que aumentan a EE.UU. y resto del mundo considerablemente (cuadro 26). Esto es la consecuencia de la competencia de los paises productores comunitarios, como, y de manera determinante, de Turquía, aunque como muestra el cuadro 27 las exportaciones turcas descienden de 1986 a 1990.

España, dentro del ámbito comunitario, tiene como principales competidores a Grecia e Italia, con volúmenes exportadores superiores a los españoles, situándose el resto de los países comunitarios muy por debajo de éstos.

Pese al carácter de productor y exportador que tiene España, no deja de ser significativa la existencia de importaciones, realizadas por España, aún cuando sea en cantidades bajas provienen en su práctica totalidad de Turquía, a excepción de pequeños lotes procedentes de Francia e Italia, en 1988 y del Benelux, en 1989 y 1990, como refleja el cuadro siguiente:

En España, el higo turco entra en gran competencia con el español. Esta radica esencialmente en los precios de importación del higo turco, que siguen una tendencia a la baja, mientras que el precio pagado al agricultor en España por el higo de categoría "A" sigue un camino ascendente.

 

 

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