Agustín Fernández Márquez

El Sector del Higo en Cáceres

 

III. Análisis de la superficie, rendimiento y producción del higueral cacereño

III.1.- Marco geográfico del higueral

III.2.- Evolución de la superficie ocupada

III.3.- Variedades más representativas en Cáceres y sus posibilidades de comercialización

III.4.- Producción y rentabilidad del higueral

III.5.- Intervención comunitaria en apoyo de los productores

III.5.1.- Precio mínimo que debe pagarse al productor

III.5.2.- Ayuda a las organizaciones de productores

III.6.- Línea de investigación tendente a la mejora del cultivo de la higuera

Son innumerables los obstáculos a salvar a la hora de hacer un estudios sobre cualquier sector productivo y más cuando la investigación gira en torno a un producto que hasta ahora había tenido ciertos tintes de marginalidad e aislamiento, constreñido a unas zonas muy localizadas de la geografía cacereña.

Hasta ahora no hay un inventario lo suficientemente fiable, no sólo a nivel provincial, sino también regional y nacional que facilite la estadística de hectáreas cultivadas, tanto en plantación regular como en pies diseminados, estratos de edad y composición varietal, que son imprescindibles para cuantificar y calibrar objetivamente esta producción. No obstante la reciente creación (1986) de la Comisión Interprofesional Territorial del Higo Seco y Pasta de Higos, junto con la labor desempeñada por los asociados del Sector de Higo Seco de APAG-ASAJA (Cáceres) serán unos pilares básicos para el mantenimiento y potenciación de este sector tradicional en la provincia de Cáceres.

 

III.1.- Marco geográfico del higueral

La higuera, como árbol mediterráneo aparece en toda la extensa superficie de la provincia cacereña, aunque básicamente son dos las zonas que acogen con mayor representatividad el cultivo de este frutal:

- Noreste, comarcas de La Vera y Jerte.

- Sur, comarcas de Montánchez y Miajadas.

Estas dos zonas aglutinan la totalidad del cultivo. En el resto de la provincia aparece de modo residual, en forma de árboles aislados.

 

Aunque se han apuntado ya en el Cápítulo II de manera general las exigencias climáticas de la higuera, vemos conveniente explicar las características de las zonas antes señaladas.

- Noreste, Comarca de La Vera y Jerte

Esta es un zona donde el higueral aparece normalmente asociado a otros cultivos de secano (cerezo, olivar, viñedo).

La fisiografía de la zona es enormemente montañosa, ya que está atravesada por la Sierra de Tormantos con dirección NE-SO, donde se superan los 1.800 metros en las cumbres más elevadas. En todo caso, las higueras no sobrepasan los 600-700 m de altitud.

Desde las alturas citadas pasamos a profundos y fértiles valles formados en las terrazas de los ríos y múltiples gargantas que bajan de las cumbres.

Es una zona muy fracturada con fuertes encajamientos de los ríos y por consiguiente con fuertes pendientes que llegan, incluso, al 50%. Debido a esto, los cultivos, en general, están dispuestos en bancales, donde la tierra de labor ha sido aportada por el hombre.

La Sierra de Tormantos divide esta zona y hace de divisoria de aguas entre los ríos Jerte y Tiétar.

La evolución morfológica del terreno condiciona la red hidrográfica del río Jerte cuyo trazado en bayoneta denota inmediatamente su origen tectónico. Los arroyos procedentes de la vertiente septentrional de esta sierra son utilizados para el regadío en pequeñas explotaciones y huertos. Por su parte, al río Tiétar le llegan gargantas y pequeños cursos de agua, en parte de carácter esporádico, algunos de los cuales son aprovechados mediante presas para el riego.

Climáticamente hablando, esta zona está caracterizada por más de un tipo de clima, variando entre "Mediterráneo subtropical" a "Mediterráneo templado" o "Mediterráneo templado fresco" según el Mapa de Cultivos y Aprovechamientos del MAPA, como se refleja en los valores medios de sus variables climáticas que figuran en el cuadro 3.

Las condiciones climáticas de esta zona son idóneas para el proceso productivo de la higuera, siempre que se eviten las situaciones y espacios desfavorables, como puedan ser la alta humedad y altura superiores a 600-700 metros.

En conjunto para los suelos de la zona se puede afirmar que presentan una textura normalmente franco-arenosa.

El drenaje externo suele ser bueno; pero en profundidad, sobre todo en transición con el granito poco alterado, el drenaje interno se hace lento o malo, lo que origina frecuentemente fenómenos de hidroformismo.

Los contenidos medios de materia orgánica dependen de la altitud de los suelos, como del régimen de explotación, siendo lo más frecuente que oscile entre el 0,7 y 1,7% en los suelos cultivados.

El pH es ácido, en consonancia con el material originario, con valores comprendidos entre 5 y 5,5.

Todos los suelos son muy pobres en fósforo y los contenidos en calcio y potasio también son moderados.

Hay que hacer referencia a los suelos de las laderas bajas de los valles, de fuerte influencia antrópica y en las que el abalancamiento, despedregado, abono y demás cuidados culturales intensivos han modificado las propiedades naturales de los mismos, mejorándolos notablemente en su vertiente productiva.

- Sur, comarcas de Montánchez y Miajadas

Zona productora por excelencia. Se encuentra atravesada en dirección O-NE por la Sierra de Montánchez, que marca la divisoria de aguas entre las cuencas hidrográficas de los ríos Tajo y Guadiana. Las mayores alturas de esta sierra se sitúan a 988 m. en el Pico de Cancho Blanco. Por otra parte, tenemos terrenos de penillanura en la parte septentrional de la sierra con alturas en torno a 450 m.; mientras que en la meridional, los terrenos son bastante llanos, por debajo de 300 m. de altura (valle de Almoharín-Miajadas).

La red hidrográfica de la zona vierte sus aguas a los ríos Tajo y Guadiana. En la zona septentrional y como afluentes del Tajo por su margen izquierda aparecen los ríos Salor, Tamuja y Gibranzos, comprendiendo la meridional los ríos Aljucén, Búrdalo y Alcollarín, afluentes del Guadiana por su margen derecha.

La principal característica de la red de drenaje es su gran irregularidad de caudales dependientes de la pluviometría, originando estiajes acusados.

La zona se encuentra caracterizada por un clima "Mediterráneo subtropical", en las cotas más bajas, a "Mediterráneo templado", con características continentales, siendo los valores medios de sus variables climáticas los que figuran en el cuadro 4:

Según la clasificación agroclimática de J. PAPADAKIS, y atendiendo a los anteriores valores, la zona se define con unos inviernos tipo Citrus o Avena y unos veranos Algodón o Arroz.

La mayor parte de los suelos derivan de granitos y tienen una textura franca. Los suelos derivados de pizarras tienen la textura algo más fina, pero sin pasar de franco-arcillosa.

El pH es siempre inferior a 6,5, siendo los valores más frecuentes de 5 a 6.

 

 

Estos suelos están bien dotados de materia orgánica, así como de fósforo y potasio.

Las limitaciones para el aprovechamiento agrícola derivan principalmente de la escasa profundidad del suelo y la mala permeabilidad del horizonte B, teniendo como consecuencia una baja capacidad de reserva de agua (suelos idóneos para el cultivo de la higuera por sus escasas necesidades de suelo y agua).

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III.2.- Evolución de la superficie ocupada

La evolución experimentada por el cultivo de la higuera en España durante el presente siglo tiene dos períodos claramente diferenciados :

- Hasta los años 60 la superficie mantuvo un contínuo ascenso, pasando de 28.400 ha. en 1931 a 47.900 ha. en 1965, incrementándose la superficie total en un 68,3%.

Esta fuerte expansión obedece a las especiales características que presenta este cultivo de rusticidad, adaptabilidad a las más diversas situaciones, fácil multiplicación, escasas prácticas culturales y bondad productiva.

A esto hay que unir, aunque no de forma determinante, las condiciones especiales de penuria alimenticia en los años de postguerra civil, que sostuvo altos consumos, producciones y superficies, ligado a una visión tradicionalista, con un alto contenido social y en la que obviamente priman los criterios productivos basados en la extensividad y la ampliación de superficies cultivadas.

- Una segunda fase evolutiva que llega hasta nuestros días, se define por un descenso continuado, llegando en algunos lugares a posiciones de total abandono del cultivo, o su desaparición por un cambio de orientación productiva del suelo. De 1965 a 1989 se pierde el 59,1% de la superficie destinada a este cultivo.

En treinta años (1960-1989) es evidente la pérdida de más de 30.000 has. en todo el territorio nacional a un ritmo superior a 1.000 has/año, acompañada de una importante pérdida de rendimiento/ha, sobre todo en fruto fresco. Esto ha desembocado en un cambio radical del comercio exterior, con balances negativos a partir de 1980.

El higueral cacereño ha seguido las misma pautas que el nacional; perdiendo el 28,0% de la superficie ocupada por la higuera durante el período 1973-89. En 1990, Cáceres ocupa el segundo lugar en cuanto a superficie ocupada por la higuera en plantación regular con 2.585 has, tras Baleares, a la que se la estima una superficie aproximada de 8.602 has; pero Baleares presenta graves problemas en este sector, ya que la carestía de jornales impide la recogida a mano, por lo que el fruto se deja secar y caer para el aprovechamiento ganadero a diente.

La reducción de superficie no es ajena al sucesivo destino de higuerales a otros cultivos de regadío o secano (caso de Miajadas y Almoharín, entre otros municipios, donde una gran zona ocupada anteriormente por higueras ha dejado paso a cultivos propiamente de regadío), por lo que este árbol tan rústico se ha reducido a zonas deprimidas, en gran medida en laderas minifundistas, lejos del posibilismo de reconversiones agrícolas.

En cualquier caso, la superficie parece haberse estabilizado en los años 80 y no es difícil augurar un posible aumento en años venideros. En la actualidad se realizan nuevas plantaciones tanto en fincas de superficies significativamente extensas (50-75 ha) como en cultivo familiares, que son indudablemente más abundantes, debido, sobre todo, a la recolección de brevas e higos frescos por su marcado interés comercial.

La higuera, normalmente, ha sido cultivada en asociación con otros cultivos, lo que dificulta si cabe aún más, las posibles estimaciones de superficies y rendimientos de las explotaciones, ya que varía el marco de plantación y el rendimiento de cada cultivo, así como la densidad de arbolado y la distancia entre líneas de unos a otros cultivos en cada parcela. De este modo, y para la comarca de Montánchez, la higuera se distribuye en distintas asociaciones con los siguientes valores:

La asociación de cultivos, en todo caso, es positiva desde el punto de vista de la diversificación productiva y complementariedad en las economías agrarias, un hecho no del todo negativo en una economía de mercado muy competitiva.

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III.3 .-Variedades más representativas en Cáceres y sus posibilidades de comercialización

Las buenas condiciones que presenta Cáceres para el establecimiento y desarrollo de la higuera hace que en todo su territorio se hayan detectado cerca de un centenar de variedades diferentes.

Las higueras comunmente cultivadas se clasifican en dos grupos, según produzcan uno o dos tipos de fruto al año:

- Higueras bíferas o reflorecientes, llamadas brevales, breveras o bacoreras, en junio-julio (brevas) y en agosto-septiembre-octubre (higos).

- Higueras uníferas o comunes propiamente dichas, las que dan una sola cosecha al año (higos).

La higueras que más y mejor se comercializan en Cáceres son las blancas verdosas, siendo las variedades "Calabacita" y "Cuello de Dama" las dominantes. Las variedades blancas producen higos de excelente calidad para el secado.

"Calabacita". Los frutos son de gran calidad y muy apetecidos en los mercados por su dulzura.

Los árboles son de gran porte, lo que dificulta la recolección de los higos en fresco. En estado de madurez, los frutos son amarillentos, con la carne color crema, de piel muy fina, características inmejorables para proporcionar unas cualidades excepcionales para el secado y su posterior consumo; pero su pequeño calibre condiciona esta variedad con destinos de elaboración normalmente a pasta de higo. Su rendimiento agronómico es similar al de otras variedades. Es la variedad dominante en Cáceres, donde se recoge el 70% de la producción nacional.

"Cuello de Dama". Esta variedad produce frutos de mayor calibre que la anterior, alargados, blancos, de piel resistente, aptos para el mercado en fresco, presentado en paquetes una vez secos, etc. Una variante de Cuello de Dama son las higueras con fruto de color negro, muy dulces y de maduración en el mes de octubre.

El consumo del higo ha cambiado radicalmente, desde ser un alimento primario a constituir un fruto con valores de exotismo y exquisitez, con altos consumos en diversas épocas del año. Esto hace pensar en una posible ampliación del cultivo con vista a los mercados europeos que en su mayor parte son desconocedores de los productos de la higuera.

En la actualidad, el consumo de higos se inclina hacia el mercado en fresco. Las variedades de higueras de piel negra y dos cosechas tienen las características especiales para cubrir las orientaciones productivas y exigencias de los diversos destinos comerciales.

En cuanto a las nuevas iniciativas de plantaciones se pueden citar algunas variedades que reunen las condiciones necesarias de productividad y calidad tanto para los mercados nacionales como para la exportación:

- Napolitana Negra.

- Colar.

- Hoja ancha o Florancha.

- Común o del País.

- Moscatel.

Las brevas, poco comercializadas en Cáceres, por su fecha de maduración (junio-julio) es un fruto que debe ser potenciado comercialmente con variedades como "Colar" y "Goina" muy estimadas por sus excelentes calidades, ya que tiene un alto valor comercial por su tamaño (superior al de los higos) y su aspecto atractivo. De igual modo deben introducirse variedades importadas como la "higuera enana" de Siria, de gran productividad por árbol, a la vez que el marco de plantación es muy reducido por su escaso desarrollo arbóreo, determinando un mayor número de pies por unidad de superficie.

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III.4.- Producción y rentabilidad

Como en todas las actividades agrarias, las producciones obtenidas de la higuera dependen de toda una serie de factores que las limitan o las favorecen. Las formas culturales de tratamiento dado al cultivo y las condiciones meteorológicas del año son algunos de los factores más importantes.

Las orientaciones productivas de la higuera en la actualidad tienen una concepción marcadamente moderna, hacia producciones de frutos de primor en su primera cosecha: brevas (fruto poco comercializado en Cáceres, de ahí que no tengamos en cuenta sus valores cuantitativos de producción).

Sin duda la producción de higos en fresco está teniendo verdadera importancia en los aprovechamientos de la higuera. Los higos pequeños tienen principalmente un destino industrial, siendo enlatados en almíbar. El higo fresco de gran tamaño se destina para su comercialización en los mercados.

Los higos secos de buena calidad se destinan a envasado industrial para consumo humano, donde alcanzan precios que hacen rentable la producción y manipulación.

 

Por su parte, los higos de escasa o nula calidad son empleados en la elaboración de piensos para la alimentación ganadera.

En definitiva, se puede decir que la orientación productiva de la higuera gira en torno a:

- Producción del fruto en fresco.

- Producción del fruto en seco.

Por su parte, la producción de árboles diseminados en Cáceres se autoconsume, tanto en fresco como en seco.

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Tradicionalmente, la provincia de Cáceres ha sido la mayor productora de higos de la península. Del total producido, las disponibilidades de higo seco comercializable oscila entre el 31 y 32%. En condiciones normales, Cáceres aporta aproximadamente entre el 60 y el 70% del total de la producción nacional, en la campaña 1989/90 este porcentaje se elevó hasta el 71,58%.

Los rendimientos obtenidos por superficie y pies de árbol son muy dispares, atendiendo a la dedicación que se dé a la plantación, a la vez que depende también, en gran medida, de la variedad, edad de la planta, marco de plantación, etc.

La rentabilidad de las plantaciones de higueras cacereñas, con supuestos homologados, se estima de la siguiente forma:

- Secano, variedad "Calabacita": < 50.000 pts/ha.

- Secano, variedad "Cuello de Dama": 250.000 pts/ha.

- Regadío, variedad "Calabacita": 250.000 pts/ha.

- Regadío, variedad "Cuello de Dama": 750.000 pts/ha.

 

La estructura productiva, relacionada con el número de productores, demuestra el gran valor social de este cultivo. Casi el 50% de los productores recolecta menos de 500 kgs, mientras que la producción total de éstos supone sólo el 8%. Por contra, las producciones de más de 5.000 kgs son aportadas por el 3% de los agricultores dedicados a esta actividad y representan el 45% del total de la recolección. Los productores que tienen producciones superiores a 25.000 kgs se corresponden, normalmente, con entidades asociativas o a la creciente tendencia de las nuevas plantaciones intensivas de grandes extensiones cultivadas.

La evolución productiva de un higueral comienza aproximadamente a los 4 ò 5 años después de haberse realizado la plantación, aunque produce higos a partir del tercer año como muestra el cuadro 13.

Entre los 10 y 15 años, la plantación se estabiliza en su producción, manteniéndose así durante un largo período de tiempo, entre 50 y 60 años.

El nivel de aprovechamiento del total de la producción oscila en los higos entre el 50 y 60%, siendo aprovechables en su totalidad las brevas.

El higueral cacereño, a pesar de sus deficiencias, presenta el mayor rendimiento productivo en condiciones normales del territorio nacional, 2.400 kg/ha, frente a la media nacional que se sitúa sobre los 2.100-2.200 Kg/ha. El contraste secano-regadío en el campo cacereño también aporta unas diferencia significativas, 1.700 kg/ha y 3.000 kg/ha respectivamente. Este último dato nos hace ver la necesidad de reorientar este producto hacia explotaciones intensivas (variedades mejoradas, regadío, aplicación de técnicas culturales propias de frutales de primor, etc).

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III.5.- Intervención comunitaria en apoyo de los productores

La CEE, por medio de sus distintos órganos, interviene en el reajuste de los problemas estructurales de la política agraria. En el Tratado de Roma (firmado en 1957) se preveyó la creación de un fondo común para la financiación de la política agraria comunitaria (FEOGA, Fondo Europeo de Orientación y Garantía Agraria).

La sección de Garantía financia los gastos de la comunidad originados por la política de precios y mercados, mientras que la sección de Orientación administra los fondos destinados a la política común de estructuras agrarias.

Las distintas medidas de intervención de este fondo están destinadas, por ejemplo, a la compra y almacenamiento de los excedentes agrarios para estabilizar los precios, y las ayudas destinadas a los productores, a la transformación y almacenamiento.

La Organización Común de los Mercados en el sector de los productos transformados a base de frutas y hortalizas concede ayudas globales a los productos por hectáreas o por cantidades producidas. Van dirigidas a producciones muy especializadas que, aunque representan un porcentaje muy pequeño de la producción comunitaria, tienen una gran importancia para determinados lugares. Se trata de un sistema que combina medidas de protección frente al exterior y ayudas varias.

La base legislativa del sector de los higos, al no poseer una Organización Común de Mercado propia, está regulada por el Reglamento (CEE) nº 426/86 del Consejo de 26 de febrero de 1986, relativo a la O.C.M. del sector de los productos transformados a base de frutas y hortalizas.

III.5.1.- Precio mínimo que debe pagarse al productor

De conformidad con el apartado 1 del artículo 4 del Reglamento (CEE) nº 426/86, "el precio mínimo que deberá pagarse al productor se determinará basándose en el precio mínimo en vigor durante la campaña de comercialización precedente, la evolución de los precios de base en el sector de la fruta y hortalizas y la necesidad de garantizar la salida normal del producto fresco hacia los distintos destinos, incluido el abastecimiento a la industria de transformación".

El apartado 2 del artículo 4 del Reglamento (CEE) nº 426/86 "establece que el precio mínimo que deberá pagarse a los productores por los higos secos no transformados se incrementará cada mes, durante un período de tiempo determinado de la campaña, en un importe correspondiente a los costes de almacenamiento; que, al determinar este importe, deben tenerse en cuenta los gastos técnicos de almacenamiento y los intereses".

La ayuda a la producción se concede a condición de que la industria pague a los agricultores que les suministran los higos un precio igual o superior al precio mínimo establecido anualmente por la Comunidad. El precio a pagar debe especificarse en los contratos suscritos entre la industria y los agricultores o sus asociados (contratos homologados de compra-venta de higos secos o frescos con destino industrial).

El precio mínimo se determina anualmente, antes del inicio de cada campaña de comercialización, sobre la base del apartado 1 del artículo 4 del Reglamento nº 426/86 reflejado anteriormente.

Para recibir esta ayuda, los higos secos no transformados deben cumplir unas determinadas características, relativas a la calidad (ANEXO II). Pero por desgracia el productor cacereño generalmente no clasifica el fruto, vendiendo éste dentro de la Categoría D (que incluye los higos de inferior calidad con destino a ser elaborados) y por consiguiente con la remuneración más baja. Ello supone una importante pérdida ya que es más que probable que un porcentaje elevado de la producción pudiera incluirse entre los de mayor calidad. Supone, por otra parte, una pérdida de imagen de calidad y normalización que pueden ir consiguiendo otras zonas productoras, hecho importante de cara a la implantación en el mercado.

El Reglamento (CEE) nº 2039/91 de la Comisión del 11 de julio de1991 establece el precio mínimo que debe pagarse a los productores de higos secos no transformados para la campaña 1991/92. El precio mínimo por lo higos secos no transformados de la categoría C debe ser de 67,535 ECUs/100 Kgs. de peso neto, al salir de la explotación del productor. Esta cantidad se aumentará el primer día de cada mes, desde septiembre hasta junio, en 0,8369 ECUs/100 Kgs.

En España, durante el período transitorio, los importes de la ayuda a los precios mínimos pagados al productor se van aproximando anual y progresivamente a aquellos de la CEE-10, excepto para los higos secos, las pasas y las Clementinas y Satsumas, en los que el precio mínimo en España es igual a los vigentes en el resto de países comunitarios. Para el resto de los productos transformados a base de frutas y hortalizas, la aproximación se produce entre las campañas 1986/87 y 1991/92. La ayuda se concederá íntegramente en España a partir del comienzo de la séptima campaña tras la adhesión, es decir, desde el inicio de la campaña 1992/93.

III.5.2.- Ayudas a las organizaciones de productores

El sector del higo en Cáceres se caracteriza por el predominio de las explotaciones familiares, donde la producción y la oferta se distribuye entre un gran número de productores más o menos pequeños. En consecuencia el agricultor se encuentra aislado y carente de fuerza ante los sectores de transformación y comercialización que se concentran en un número menor de unidades. Hecho que es extensible a la mayoría de los productos agrarios.

Para paliar este inconveniente y acrecentar la capacidad de negociación de los productores frente a otros sectores, la Comunidad Económica ha establecido diversos sistemas de ayuda a los agricultores a fin de que se unan para formar agrupaciones de productores, especialmente cuando su finalidad sea el suministro de productos de primera calidad.

Las principales ventajas de la concentración de la oferta es contribuir a la mejora de la situación de los mercados agrarios mediante la regulación de los precios y la seguridad de poder comercializar sus productos, mediante las gestiones de las agrupaciones.

Los asociados, por su parte están obligados a vender a través de ellas el conjunto de la producción, acatar las normas que la organización haya adoptado sobre producción y comercilización, para mejorar la calidad y adaptar el volumen de la oferta a las exigencias del mercado, así como facilitar la información solicitada por la organización sobre cosechas y disponibilidades.

Algunos de los recursos destinados al fomento y funcionamiento administrativo de las organizaciones de productores se puden sintetizar de la siguiente manera: las ayudas pueden ascender, como máximo en los primeros años,1º, 2º, 3º, 4º y 5º, después de su constitución, al 5%, 5%, 4%, 3% y 2% respectivamente, del valor de la producción comercializada, sin que dichas ayudas puedan superar los gastos reales de constitución y funcionamiento administrativo.

 

En Cáceres hay una gran diversidad de asociaciones de productores que de una forma u otra acogen la dispersa producción de higos. En algunos casos se corresponden con Cooperativas donde se realiza todo el proceso productivo que requiere este producto: producción, transformación y comercilización, de manera que asumen los principios de autogestión y compiten de forma directa en la economía de libre mercado. Por otro lado, hay organizaciones de productores que se limitan a la recogida del producto de sus asociados para distribuirlo, como materia prima, a las industrias transformadoras.

Las agrupaciones agrarias relacionadas con el sector del higo se localizan en torno a las dos zonas principalmente productoras (Comarcas de La Vera-Jerte y comarcas de Montánchez-Miajadas), en un total de 24 asociaciones (ANEXO VII).

La constitución de agrupaciones de productores para la comercilización en común contribuyen al desarrollo económico y social de sus asociados. Tienen una incidencia directa y favorable sobre la renta de los agricultores, sobre la transparencia y equilibrio de los mercados, y sobre los precios al consumo; a la vez que no debemos olvidar la gran función social que pueden ralizar este tipo de asociaciones en un marco geográfico como el cacereño, donde los particularismos y las individualidades han estado, desde generaciones, por encima de los sentimientos colectivos y asociativos.

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III.6.- Líneas de investigación tendentes a la mejora del cultivo de la higuera

Pese a la importancia y tradición del cultivo de la higuera y del consumo de sus productos, posiblemente su olvido como campo de investigación señala un desinterés patente y, de hecho, el olvido de un recurso importante para las economías agrarias.

El Servicio de Investigaciones Agrarias de la Junta de Extremadura realiza en estos momentos una labor de investigación "Mejora integral del cultivo de la higuera en Extremadura", proyecto nº 8.637 en la finca "La Orden", coordinado por Fernando Toribio Mancebo.

La investigación comenzó en 1987, con la realización de la primera plantación de higueras en dicha finca. El método de plantación se realizó por medio de estaquillas procedentes de invernaderos.

Para este primer año de investigación se disponía de una colección de 29 variedades de higueras, de las que 21 eran de la Comunidad Autónoma Extremeña, y 2 clones de cabrahigos. La prospección se realizó en las zonas productoras de Salvaleón, Montánchez, La Vera y Valle del Jerte, primando los siguientes criterios de elección:

- Sanidad del árbol.

- Bondad productiva.

- Calidad del fruto: gustativa y calibre.

Una segunda prospección se realizó en Andalucía (Huelva).

Se han introducido también variedades importadas:

- Variedad "Smirna" californiana.

- Variedades portuguesas: en concreto 4 variedades de higueras tempranas (de gran importancia para evitar las lluvias tempranas del otoño).

- Variedades italianas.

- Variedades americanas.

Las labores realizadas en esta plantación consisten en ensayos de propagación por medio de estaquillas (abisal y apical), descripción de variedades atendiendo a las características morfológicas de los fruto, control de las producciones mediante pesada y calibrado del fruto, etc.

Los objetivos pretendidos por este proyecto son:

- Seleccionar, a nivel nacional, las mejores variedades o clones cuyos frutos respondan a las exigencias de los distintos destino comerciales.

- Introducir variedades, seleccionadas en otros países, que satisfagan la demanda actual del mercado exterior, estudiando la aclimatación y potencial de producción en la región.

- Estudio de técnicas de cultivo tendentes a mejorar la calidad del fruto y aumentar la producción.

 

 

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